Hay que animar a resolver sus problemas sin temor a fracasar. Estos niños deben aceptar que no pasa nada si una solución no es la correcta y el buscar nuevas salidas.
Hay que ayudarlos en la planificación de sus proyectos y áreas, y más tarde, asegurarse de que las han terminado.
No se debe interrumpir su concentración.
El respeto y la flexibilidad con sus trabajo son muy importantes.
No hay que esperar que destaquen en todo.
Los elogios son importantes para todos: ellos no son una excepción.
Los padres de un superdotado han de tener presente que su hijo es, ante todo, un niño.