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Los estudiantes y profesores de relaciones internacionales se encuentran con una dificultad evidente, la de conectar las clases teóricas con las experiencias prácticas.
Los alumnos de primeros años de universidad suelen mostrar gran interés por los temas políticos.
Para los profesores que imparten materias relacionadas con las relaciones internacionales es difícil transmitir a los alumnos lo complicado que es desempeñar el papel de diplomático, por el alto grado de repercusión que tienen sus decisiones. Este cometido es muy difícil aún cuando los temas de relevancia internacional son tratados intelectualmente en el día a día.
Además, mientras que la investigación es una actividad colectiva, las tareas que se asignan a los estudiantes muchas veces promueven el llamado mito del estudiante solitario desarrollado por David Skidmore, profesor de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad de Drake (EEUU). Según este experto la educación convencional fomenta el estudio en solitario y el alumno se encuentra con muchos escollos en su tarea de investigación individual, pues no puede conseguir ayuda de sus compañeros.
El reconocimiento de problemas como este ha provocado el cambio paradigmático en la educación de las relaciones internacionales.
Una de las modificaciones ha sido la implantación de estudio de casos y de los simulacros para trasladar la educación de los libros de textos y la lectura a la acción.
A continuación analizaremos las ventajas e inconvenientes que presenta el método que simular el funcionamiento de las Naciones Unidas. Estas conclusiones están basadas en el estudio de Daniel McIntosh, profesor de la Universidad de Pennsylvania.